Líder se busca

Generalmente los problemas de compromiso son atribuidos a los miembros de un equipo y damos por supuesto que quien conduce el equipo está súper comprometido con el proyecto y con la organización. Pero ¿qué pasa si nos encontramos con un líder desmotivado?. El líder puede flaquear como cualquiera, aunque las consecuencias, si no se cambia rápidamente, pueden ser mucho más negativas.

Lamentablemente este problema es bastante común en las empresas y organizaciones en general y tiene distintos orígenes.

¿Hacer lo que nos apasiona o apasionarnos por lo que hacemos?

Por empezar no todos los mandos encuentran una motivación intrínseca en su tarea. De hecho, cuando pregunto ¿Qué te motiva de tu trabajo? Alrededor del 30% de las respuestas apuntan a cuestiones como la camaradería en el equipo de trabajo, el clima laboral, la seguridad laboral…

Consideremos que muchas personas no trabajan en lo que les gusta, ya sea por el disgusto por la tarea, o por las condiciones laborales. Pero además, aun cuando les gusta la tarea, muchos reconocen que asumir una jefatura o una gerencia y desarrollar su faceta como líder no es para cualquiera. Y no a todos les gusta tratar con los desafíos de persuadir, negociar, confrontar, decidir y varios etc.

Muchos mandos, como estos, se convierten en burócratas que conducen las rutinas de su equipo. Cuando se analiza con ellos los problemas que se les presentan, se aprecia que estos derivan de la falta de voluntad del jefe en comprometerse en el bienestar y el desarrollo de su equipo. O como lo dijo un empresario: _“Quiero que mi equipo funcione como un piloto automático”. En donde el jefe se retire y las rutinas corran sin sorpresas. El liderazgo, ausente…

Emociones de la desmotivación

Un líder desmotivado es alguien que seguramente tiene un equipo desmotivado que lo desafía. Son comunes problemas como el ausentismo, la baja productividad y los conflictos en el equipo. También se dan situaciones en las que la dirección de la empresa no escucha y no apoya adecuadamente a los mandos. Este tipo de situaciones genera un desgaste y luego de diversos intentos viene la frustración.

La frustración es la actitud de «tratar» y al no obtener los resultados deseados, bajar los brazos. Pero cuando la frustración se sostiene en el tiempo puede dar lugar a la resignación. Es decir la certeza de que esta situación presente no va a cambiar a futuro. Por lo cual se deja de intentar.

La resignación es una emoción que obstaculiza el cambio y que en los casos más extremos conduce a la falta de voluntad para decidir o accionar, lo que se conoce como abulia. La abulia es un sentimiento de desgano, abandono y falta de energía. Se advierte en estas personas la falta de objetivos y una actitud corporal que muestra cansancio o abatimiento.

Las personas abúlicas tienden a no responsabilizarse de sus actos, lo que las pone en una actitud de frecuente victimización.
Finalmente, este tobogán emocional puede dar lugar a la apatía. La apatía es la desconexión emocional que se muestra en la falta de interés por algo.

En el ámbito clínico, la abulia y la apatía son síntomas de la depresión. Pero en este caso no nos referimos a sentimientos generalizados a diversos dominios de la vida, sino a este tipo de disposiciones en relación con el trabajo, o con algunos aspectos de lo laboral.

Tobogán desmotivación

En nuestro caso, el líder desmotivado puede tener un estado de ánimo general positivo. Es cuando profundizamos y pretendemos analizar los problemas con su estilo de conducción y realizar cambios, cuando nos chocamos con una pared de inacción.

Cambiar los hábitos improductivos y desarrollar nuevos hábitos productivos parece una tarea imposible.

Quebrar el status quo

Un líder desmotivado, no es un factor aislado, sino que es consecuencia de un sistema. En este sistema participan, al menos, sus superiores directos. De aquí que se necesita comprometer a toda la organización para que las malas prácticas se visibilicen y las buenas prácticas se viralicen.

Para formar líderes se requiere la creación de un medio ambiente facilitador. Más allá de que pudiera requerirse el desarrollo de competencias para los mandos medios, este medio ambiente necesita del diseño de una cultura de responsabilidad compartida.

Este medio ambiente virtuoso pasa por generar conversaciones de trabajo dialogadas, es decir de ida y vuelta. Se necesita crear dispositivos para hablar del desempeño laboral, del cumplimiento de estándares, procedimientos, normas y políticas, de las relaciones laborales y la convivencia en el trabajo.

Las conversaciones de feedback, los acuerdos de desempeño, los acuerdos de expectativas, las diferentes reuniones de equipo verticales u horizontales, el coaching, el mentoring. Todos son recursos que son utilizados para coordinar acciones, para elaborar planes, para organizar recursos y personas.

Las organizaciones, como redes de conversaciones que son tienen la respuesta para este desafío. En este aspecto, el coaching es un recurso valioso para volver a encender el compromiso del líder desmotivado. A veces también debemos preguntarnos cómo este mando llegó a su puesto, en un artículo anterior tratamos la transición de compañero a jefe. Pero un líder desmotivado no es un lobo solitario. Es la consecuencia de un estado de ánimo colectivo y de una cultura que da la espalda a las personas.

Transformar ese estado de ánimo colectivo para que sea propicio a un liderazgo participativo, promotor e innovador es posible. Se trata de desarrollar la responsabilidad compartida de parte de los líderes de la más alta jerarquía de la organización.

¿Y vos que pensás sobre este tema?

¿Cómo se puede trabajar feliz y productivamente en este contexto? ¿Qué te desafío más de esa experiencia y que cosas aprendiste?

2 comentarios

    1. Hola Sebastián,
      No es suficiente que una persona quiera ser un líder o se considere a sí misma como un líder. Lo que nos hace líderes es la consideración de los demás. Si los colaboradores del equipo no confían en el líder, a menos que se restablezca la confianza el equipo buscará otro liderazgo.
      Ahora, digamos que ese líder quiere recuperar la confianza del equipo. Entonces debe tomar consciencia y responsabilizarse de su comportamiento, para luego sincerarse con su equipo y replantear una visión en conjunto. No hay liderazgo sin una relación de total confianza.
      ¡Gracias por tu pregunta!

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